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Tecnología y salud

La inclusión de la tecnología en los procesos sanitarios y su rápida evolución supone una revolución clave para el sector. Gracias a ella, estamos encaminándonos hacia una mayor calidad de la atención, comunicación y servicios sanitarios y una salud personalizada que tenga en cuenta las necesidades de cada paciente. Además influye y favorece los trabajos de investigación, y, por tanto, los avances médicos y la aplicación de los tratamientos: nuevos medicamentos, diagnósticos más precisos…

Apps móviles, plataformas online y wearables

Cada vez hay más acceso a diferentes tipos de dispositivos y plataformas digitales que demuestran el auge de la salud digital. Uno de los más usados es el smartphone, y, con él, las aplicaciones móviles, de las cuales encontramos una amplia oferta relacionada con la salud pero con finalidades muy diferentes.

La mayoría de apps se encaminan a la tendencia de la nutrición (por ejemplo, introduciendo qué comemos cada día, para planificar e intentar que llevemos una dieta sana), el estilo de vida (por ejemplo, horas y calidad del sueño) y el bienestar, principalmente la monitorización de la actividad física. Estas suelen ir directamente vinculadas a un wearable, que tiene un papel clave en este campo, ya que permite controlar constantes como frecuencia cardíaca (pulsaciones por minuto) y respiratoria, presión arterial, temperatura, etc.

También existen otras con un enfoque claramente médico, como pueden ser las de gestión de citas en la sanidad pública o, más extendidas y generalmente más cómodas de utilizar, las propias de seguros de salud, hospitales o clínicas privadas. Estas pueden ofrecer funcionalidades como:

  • Historial médico: acceso a la historia clínica, pruebas realizadas y sus resultados, informes, o incluso pueden tener un apartado para el seguimiento de datos como peso, presión arterial, colesterol, ejercicio físico, etc.
  • Gestión online: ver en tiempo real las citas disponibles, los centros médicos más cercanos e incluso farmacias, pedir cita y modificarla o cancelarla.
  • Contacto con nuestro médico o con un especialista, ya sea por teléfono, videollamada o chat online, que puede ser 24 horas y ofrecernos un diagnóstico remoto.
  • Agenda médica y notificaciones.

No solo ocurre con apps, sino con plataformas en general que estén destinadas a la gestión online o al acceso a nuestra información sanitaria personal.

Digitalización documental y análisis de los datos

Todos conocemos ya el gran impacto que supone el Big Data a la hora de trabajar con grandes cantidades de información, almacenándolas y gestionándolas. Esto, que es su principal característica, es lo que lo hace idóneo para la documentación sanitaria, ya que el número de pacientes y los historiales médicos de cada uno serían prácticamente inabarcables si se utilizaran registros más tradicionales (por ejemplo, en papel).

Es por ello que cada vez más centros médicos, clínicas y hospitales se suman a incorporarlo en sus procesos diarios, lo que supone grandes ventajas.

Los archivos y los datos se ingresan en una base de datos o en un sistema rápido, cómodo y accesible al personal de manera instantánea y desde cualquier dispositivo, con lo que se ahorra tiempo, se gana en eficiencia y se minimiza la posibilidad de anotar los datos de manera errónea. Estas tecnologías permiten integrar los datos y combinarlos, de manera que se puedan analizar para definir unas conclusiones útiles para el desempeño de la actividad. Por ejemplo, estudiando los datos y cruzando variables podrían mejorarse los tiempos de espera y la atención o incluso predecir tendencias a ciertas enfermedades. Esto último es posible gracias a la Inteligencia Artificial (IA).

El papel de la IA está cobrando relevancia y posiblemente sea protagonista durante los próximos años. La predicción de enfermedades en determinados pacientes mediante un diagnóstico prematuro es una de las grandes revoluciones en salud, ya que permitirá tratarlas de manera más rápida y eficaz o incluso evitarlas.

La detección precoz de enfermedades no es la única posibilidad que nos ofrece esta tecnología. Por ejemplo, es posible prever tendencias médicas (como epidemias) mediante el análisis de las búsquedas online de los usuarios.

También debemos mencionar que existe un robot capaz de interpretar el lenguaje corporal humano, las emociones y el estado de ánimo de las personas. Se llama Pepper y también puede recoger datos, mantener conversaciones y guiar a los pacientes por los hospitales.

Más llamativo es el caso de un algoritmo creado por las universidades de Harvard y Vermont capaz de determinar con bastante precisión si un usuario padece depresión mediante el análisis de sus fotos.

Acceso a la información

Según el “Estudio sobre opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de la tecnología de la información en el ámbito sanitario” (ONTSI), más del 60% de los españoles utiliza Internet para recibir información de salud, haciéndolo 1 de cada 5 a través de redes sociales. En el caso de estas plataformas, en muchos casos son utilizadas para comunicarse con personas en su misma situación, recibiendo información de un testimonio real y más cercano con el que puedan identificarse.

Esta facilidad de acceso a nueva información hace que el paciente tenga más presencia en la toma de decisiones con un papel activo. Estará mejor informado y podrá expresarse mejor a la hora de mantener una conversación con su médico, el cual sigue y seguirá siendo necesario para disponer de un diagnóstico preciso, ya que otra de las barreras será diferenciar la información rigurosa de la poco fiable.

Además, hay un auge de las consultas sobre nutrición y deporte, con lo que, si se generalizan los estilos de vida saludable, probablemente puedan evitarse muchos problemas médicos y mejore la salud a nivel general.

Telemonitorización y telemedicina

La telemedicina y la telemonitorización permiten mantener un control constante, diario y en tiempo real de la enfermedad o de las constantes del paciente desde su propia casa, con lo que aumenta su comodidad y su autonomía y consigue que la enfermedad le afecte menos. Es especialmente útil para quienes tienen enfermedades crónicas y para personas mayores que requieran de cierta atención, reduciendo el tiempo de hospitalización sin rechazar al seguimiento y control de la evolución sanitaria.

Gracias a la telemedicina se pueden monitorizar los aspectos relacionados con enfermedades, de manera que se puedan prevenir y evitar complicaciones y actuando de manera rápida. El profesional puede tener acceso a ellos para valorarlos e intervenir si es necesario: tratamientos, prescripciones, consultas…

Comunicación

Gracias a las comunicaciones digitales, su rápido desarrollo y todos los beneficios que ofrecen, se están transformando las vías tradicionales de contacto entre los profesionales sanitarios y los pacientes, haciéndolas más directas y eficaces. Se facilita el trabajo de los trabajadores y los acerca a los pacientes, que pueden acceder a más información y, por tanto, tener un papel más activo en el tratamiento de su salud. Como comentábamos en el caso de las apps, una de las funcionalidades que tiene más capacidad de revolucionar la atención sanitaria es la posibilidad de realizar consultas online. Estas ofrecen una mayor comodidad y reducen los tiempos de espera, pudiendo incluso estar 24 horas, ya sea por chat, consulta telefónica o videollamada.

Pero la comunicación no solo es necesaria con los pacientes. También es básico mejorarla entre los propios profesionales, ya que coordinando y aunando esfuerzos se podrán conseguir resultados mucho más efectivos mediante procesos menos complejos.

Esta comunicación a nivel interprofesional no tiene que darse únicamente entre empleados del mismo centro o a nivel general para coordinar la información, sino que se pueden explotar las posibilidades que ofrece la relación entre la atención primaria y los especialistas. Al existir mayor fluidez en la transmisión de información, se integran los diagnósticos y la atención, ofreciendo un mejor servicio.

Otro ejemplo de su utilización es el intercambio entre los expertos de conocimientos, novedades o diagnósticos que puede influir en la toma de decisiones y en la investigación. Además, los datos se pueden aprovechar para facilitar el desarrollo de investigaciones y establecer estrategias de mayor alcance, siempre orientadas al bienestar del ciudadano.