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Los wearables más allá de la salud

Casi todos hemos escuchado alguna vez la palabra ‘wearable’, que viene a ser un dispositivo tecnológico que podemos vestir o llevar encima durante la mayor parte del tiempo. Entre ellos, incluimos smartwacthes, smartclothes, smartglasses y otros accesorios como pulseras, collares o incluso anillos. Su uso se está extendiendo principalmente para mejorar la salud o el rendimiento deportivo, pero sus funciones van mucho más lejos.

Sin duda, la función principal y la más utilizada es la recopilación de datos. Consiguen información sobre nuestro estilo de vida mediante pulsómetros, podómetros (que estiman, además, las calorías consumidas) y, entre otros, estudios de patrones del ciclo de sueño. A través de estos últimos, controlan las horas y el ritmo y pueden ser capaces de activar su función de despertador en el momento más adecuado. Algunos pueden incluso alertar cuando la exposición solar está siendo excesiva.

Pero las posibilidades que nos ofrecen estos dispositivos son mucho más variadas. Algunas se asemejan a las tareas que podemos realizar con ordenadores, smartphones o tablets, pero otorgándoles un enfoque nuevo que facilita y potencia su utilidad. A continuación, detallamos algunas de las funciones más comunes.

Notificaciones y sincronización

Muchos wearables se relacionan con otros dispositivos, comúnmente con nuestros smartphones, para poder realizar un uso remoto de estos y de la mayoría de sus funciones. El wearable podrá mostrar las notificaciones recibidas o simplemente avisar de ellas, pudiendo, en algunos casos, personalizarlas en función de factores como la hora o la localización. Muchos de ellos nos permiten responder a llamadas, correos y mensajes, con lo que será difícil perder detalle de lo que está ocurriendo en tu entorno.

GPS

El GPS puede parecer una de las funciones más obvias e incluso simples de nuestros dispositivos, pero es de gran utilidad y cobra especial relevancia en dispositivos wearables. El motivo es que, al llevarlos con nosotros durante prácticamente todo el día, podemos aprovechar funciones como la geolocalización, el registro de rutas o el seguimiento de las mismas de manera mucho más precisa y sin la carga que supone llevar el móvil siempre a mano, especialmente en actividades deportivas. Otro uso bastante extendido es el de controlar la actividad o la ubicación de niños o ancianos, con el fin de evitar accidentes o pérdidas y conocer el estado en el que se encuentran.

Realizar pagos

Del dinero en efectivo se pasó a las tarjetas, y estas han entrado ya en nuestros smartphones mediante diversas apps, facilitando los pagos. Si damos un paso más, llegamos al pago con wearables en terminales contactless. Esta opción nos permitirá asignar dispositivos para nuestro método de pago elegido y gestionar nuestras cuentas mediante las aplicaciones destinadas a ello. No solo se limita a tecnologías más avanzadas como los smartwacthes, sino que existen también pulseras con chips NFC.

Acceso e identificación

Los wearables también pueden permitirnos acceder a determinados entornos que cuenten con este sistema (por ejemplo, algunas oficinas, gimnasios, parques temáticos…) a la vez que nos identificamos, con lo que también podemos acceder a cuentas y archivos en determinados casos.

En empresas

En el entorno laboral, su uso no se limita a la logística y distribución, con la que se podrán controlar los tiempos de entrega, los bienes transportados y su ubicación. También pueden mejorar la seguridad de los empleados, por ejemplo, como ocurre con algunos cascos diseñados para bomberos o mineros, que controlan y recopilan detalles como el oxígeno, la temperatura o la localización, para poder actuar con más rapidez y precisión en caso de riesgo.

Para mascotas

Los wearables también cuentan con su versión para mascotas, principalmente en forma de collares para perros que monitorizan su actividad. Al recolectar datos, ayuda a mejorar la salud y el ejercicio de nuestras mascotas, actuar si el animal se pierde o se escapa gracias a la geolocalización o incluso hablarle a través de un micrófono.

Otras funciones

  • Escuchar música, ya sea por la sincronización con el Smartphone para controlarla a distancia o porque permite disponer de canciones en su memoria para escucharla utilizando bluetooth, sin necesidad de tener ningún otro dispositivo a mano.
  • Puede realizar la función de llave, algo parecido a las tarjetas utilizadas en muchos hoteles, con la que podremos abrir puertas o incluso encender el motor de nuestro coche.
  • Traducción en tiempo real para la mejora de la comunicación.
  • Manos libres para hablar por teléfono mientras realizamos otras tareas.

Hay funciones más específicas y propias de un wearable en concreto como las smartglasses, que permiten mostrar información o datos relacionados con el entorno en un momento dado y notificaciones, además de las funciones mencionadas como hacer fotos y vídeos, consultar el tráfico, e incluso realizan funciones de traducción. Aunque su uso no está muy generalizado, hay versiones destinadas a deportistas (principalmente ciclistas y atletas) para ofrecerles datos de relevancia en tiempo real.

No podemos olvidar las smart clothes, con funciones muy propias de sus características y naturaleza, como las siguientes:

  • Prendas que avisan cuando quien las viste tiene fiebre
  • Ropa que recopila datos sobre el ritmo cardíaco, las calorías quemadas, la distancia recorrida…
  • Ropa y zapatos que actúan según la reacción que tenga el cuerpo ante el frío o el calor.
  • Cinturones que permiten cargar un móvil.