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El Face ID en sustitución del Touch ID

El Face ID no es simplemente un desbloqueo facial como el que ya existía en algunos móviles Android y que únicamente se basaba en reconocer, digamos, una foto sin más de la cara del usuario. Así, sería posible acceder a estos terminales con una foto impresa del propietario del dispositivo o simplemente enfocando su rostro en contra de su voluntad, ya que no suelen contar con detección de atención. Face ID requiere un sistema muy complejo que ofrece una seguridad incomparable al resto de smartphones que pretenden imitarlo con unas características más humildes (y precios más bajos) que no garantizan la verdadera fiabilidad de este método.

Face ID

El sistema de reconocimiento utilizado en el iPhone X funciona mediante la cámara frontal TrueDepth, que escanea el rostro cuando se activa el dispositivo (es decir, al levantarlo, pulsar la pantalla o tocar el botón de despertar). Para ello, se basa en la geometría y profundidad facial, gracias a que cuenta con un proyector de puntos y una cámara de infrarrojos. Lo percibido se transforma en representaciones matemáticas que, al coincidir con las existentes, permitirán el acceso al dispositivo. Además, cuenta con un iluminador IR, por lo que el sistema es igualmente válido en situaciones de oscuridad, además de utilizar aprendizaje automático que permite adaptarse a variaciones como maquillajes, gafas de sol, gorros y la aparición o afeitado de vello facial. Para mayor seguridad todavía, solo permite el desbloqueo cuando la persona tiene los ojos abiertos y mira hacia el smartphone, con lo que se evita que alguien pueda utilizarlo en contra de nuestra voluntad mientras dormimos, por ejemplo.

Como venía ocurriendo anteriormente, hay casos en los que será necesario introducir nuestro código de desbloqueo, como al encender el dispositivo o si no se ha desbloqueado hace más de dos días, entre otros casos.

Touch ID

El Touch ID es la tecnología a la que la mayoría estamos acostumbrados, pues fue incorporada en 2013 con la llegada del iPhone 5s e incluso en la actualidad es parte del Macbook Pro con Touch Bar. También funciona almacenando y comparando patrones, en este caso de nuestra huella dactilar, que funciona sin importar la posición del dedo gracias a su detección 360º. Para activarlo no es necesario tocar la pantalla ni levantar el móvil, como ocurre con Face ID, sino que cuenta con un anillo que detecta el contacto para dar paso al escaneo de la huella.

Ambos sistemas utilizan Secure Enclave, quedando los datos guardados únicamente en el propio dispositivo con el fin de proteger la privacidad del usuario. Además, siempre se requiere configurar un código que aumente la seguridad y sirva como complemento a estos métodos.

Desde la propia web de Apple afirman que la probabilidad de desbloquear el iPhone X es de 1 entre un millón, mientras que en el Touch ID sería de 1 entre 50.000. Así, Face ID es más seguro (lo cual no implica que Touch ID no lo sea), pero Touch ID requiere menos atención y es ligeramente más rápido.

¿Face ID o Touch ID?

Como vemos, Face ID y Touch ID coinciden en aspectos como seguridad, desbloqueo de claves, y prácticamente condiciones de uso (salvo excepciones como las mencionadas). Por ello, la preferencia de un sistema frente al otro termina siendo cuestión de gustos o, en el caso del Touch ID, por costumbre, ya que esta tecnología lleva años entre nosotros y se hace más familiar.

A la hora de abrir notificaciones, parece más sencillo utilizar Face ID, ya que nos ahorra el movimiento de tocar la notificación y después ir hacia el lector de huellas. Sin embargo, para ofrecer una mayor comodidad, tal vez habría sido buena idea seguir incorporando Touch ID, por ejemplo, para situaciones en las que no queramos mirar directamente el móvil (como cuando lo tenemos en la mesa y no queremos levantarlo) o para permitir su desbloqueo en horizontal.

Sea como sea, tras la generalización del uso del lector de huellas en la mayoría de los nuevos dispositivos lanzados, Face ID ha sido un punto clave. Ha servido para continuar diferenciando y posicionando como innovador a Apple frente a la competencia (aunque no le fuera necesario), pues, aunque los demás lectores de huellas ofrecen sistemas prácticamente iguales al Touch ID de Apple, la tecnología de otras marcas en lo que se refiere a desbloqueo facial de momento no es comparable a la del iPhone X.